Filosofía para Niños: Pensar Juntos para Crecer Mejor
En nuestro centro educativo apostamos por una formación integral que vaya más allá de los contenidos académicos. Por ello, desarrollamos el programa Filosofía para Niños, una propuesta pedagógica que promueve el pensamiento crítico, cuidadoso y reflexivo, y fomenta los valores democráticos y el bien común desde las primeras etapas escolares.
¿Qué es Filosofía para Niños?
El programa Filosofía para Niños (FpN), creado por Matthew Lipman y profundizado por Ann Margaret Sharp, parte de la idea de que los niños y niñas son pensadores naturales, capaces de hacerse preguntas profundas sobre el mundo que los rodea. A través del diálogo filosófico, aprenden a razonar, escuchar, argumentar y respetar las ideas de los demás, construyendo así una auténtica comunidad de indagación.
Según estos autores, la filosofía no se trata solo de aprender respuestas, sino de aprender a pensar mejor: a pensar de manera crítica, para analizar con fundamento; cuidadosa, para considerar los sentimientos y consecuencias; y reflexiva, para evaluar nuestras propias ideas y acciones.
Cómo trabajamos en nuestro centro
Todos los docentes del centro estamos comprometidos con este proyecto. Hemos recibido formación específica y participamos activamente en su desarrollo, integrando la filosofía en las diferentes áreas del currículo y en la vida cotidiana del aula.
Cada grupo realiza sesiones semanales de Filosofía para Niños, donde se genera un espacio de diálogo abierto y respetuoso. A partir de un cuento, una imagen, una situación cotidiana o un texto, los niños y niñas formulan preguntas, comparten sus ideas y construyen significados de manera colectiva. El docente actúa como guía y facilitador, ayudando a mantener un clima de escucha, argumentación y colaboración.
Nuestros objetivos
A través de Filosofía para Niños buscamos:
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Desarrollar el pensamiento crítico, creativo y ético.
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Fomentar la empatía, la tolerancia y el respeto por las ideas de los demás.
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Promover los valores democráticos, el diálogo y la participación activa.
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Potenciar la autonomía moral e intelectual.
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Contribuir al bien común, formando ciudadanos y ciudadanas capaces de pensar y actuar de manera responsable.





